El Museo Paleontológico destacado en la presentación de un programa de extensión universitaria del Museo de La Plata

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En la tarde del viernes 22, integrantes del Museo Paleontológico participaron de la presentación oficial del Proyecto “Caminando sobre gliptodontes y tigres dientes de sable”, en el Salón Auditorio del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

Dicho proyecto es una realización conjunta entre estudiantes, graduados y docentesMUSEO LA PLATA-22-AGO-2014 103 de la Universidad Nacional de La Plata (Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Bellas Artes, Humanidades y Liceo “Víctor Mercante”) de la ciudad de La Plata, e investigadores y becarios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), con el apoyo del Área educativa y Divulgación Científica del Museo de La Plata.

Esta propuesta, orientada a incrementar el conocimiento de docentes que quieran llevar a sus aulas actividades vinculadas con la paleontología, la evolución y la geología, comenzó su desarrollo en 2010, interactuando con 12 instituciones de diferentes municipios de la provincia de Buenos Aires y La Pampa.

Entre estos doce lugares seleccionados por los investigadores, se llevaron a cabo diversos talleres pilotos que comprendieron proyecciones, elaboración de réplicas y charlas educativas. El Museo Paleontológico de San Pedro fue sede de una de esas actividades piloto en 2012 de la que participaron numerosos alumnos de establecimientos escolares de nuestra ciudad.

Durante la presentación, realizada ante un centenar de profesionales, alumnos y directivos del Museo de La Plata, los investigadores Esteban Soibelzon, Analía Francia y Martín Ciancio, ideólogos del proyecto, destacaron la colaboración brindada por el equipo del Museo Paleontológico de nuestra ciudad.

Caminando sobre gliptodontes y tigres diente de sable” comprende un manual didáctico y un audiovisual para docentes y alumnos que ayudará a comprender la evolución de la vida en la Tierra y los seres que la habitaron. Las gestiones encaradas por sus realizadores apuntan a que el próximo año se pueda distribuir en forma gratuita en las escuelas rurales bonaerenses.

El material contiene información científica relacionada con las temáticas del proyecto, imágenes, actividades para los estudiantes y discusiones sobre la conservación del patrimonio paleontológico.

El material educativo en formato digital ya se puede descargar gratuitamente desde http://proyecto-caminando.blogspot.com.ar/ 

Descubren cráneo de perezoso fósil con huesos en la piel

Son restos de un Mylodon darwini, un animal de 1000 kilogramos que habitó las llanuras prehistóricas americanas

 Su andar era lento; su masa corporal de algo más de 1.000 kilogramos intimidaba a sus atacantes. Sus manos estaban provistas de fuertes garras y su piel, cubierta de gruesos pelos, escondía una defensa admirable: miles de pequeños huesillos de forma semiesférica distribuidos en todo su cuerpo cumplían el rol de una “armadura flexible”.

 Así era Mylodon darwini, una de las asombrosas especies de perezosos gigantes que se desarrollaron durante el Pleistoceno en gran parte de América del Sur.

 A 170 km de Buenos Aires, en la ciudad de San Pedro, fue descubierto el cráneo fragmentado de uno de estos animales conservando, aún, un importante número de esos pequeños huesos dérmicos llamados “osteodermos” que le protegían de mordiscos y zarpazos.

Sitio del hallazgo

 San Pedro está ubicada sobre un importante frente de barrancas situado sobre la margen derecha del río Paraná, a 170 km al norte de Buenos Aires. Dichas barrancas están conformadas por sedimentos depositados por los vientos y los ríos durante un lapso promedio de 1 millón de años, aproximadamente. Esos sedimentos conservan importantes restos fosilizados de la variada fauna que habitó las llanuras en épocas pasadas.

 A unos 5 km al Este del casco urbano, en un corte natural del terreno, personal del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” descubrió el fósil de un Mylodon, semi oculto entre un grupo de rocas lavadas por las lluvias.

Cráneo y osteodermos

 Las piezas recuperadas, desperdigadas por la erosión, corresponden a FRAGMENTO DE CRÁNEO CON MOLARpartes del maxilar superior de un ejemplar de Mylodon darwini.

 El fragmento más importante conserva tres piezas dentales que fueron de mucha utilidad a la hora de identificar la especie. Sin embargo, lo más llamativo, fue el hallazgo de 169 osteodermos (huesos de la dermis) que estaban inmersos en la piel del perezoso conformando una especie de “malla o armadura flexible” que protegía al animal de eventuales mordidas.

Desde el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, opinan que: “Esta adaptación evolutiva, observada también en algunos dinosaurios, ha sido un importante logro obtenido por ciertos HUESOS DE LA PIELgéneros de mamíferos fósiles como Mylodon y Glossotherium, ambos de la familia Mylodontidae. Esta protección se distribuía a lo largo y ancho de todo el cuerpo del animal y estaba conformada por osículos que comenzaban siendo una pequeñísima dureza de apenas 1 mm que crecía hasta alcanzar un desarrollo apenas superior a los 10 mm de longitud”.

El Dr. Eduardo Tonni, Jefe de la División Paleontología de Vertebrados del Museo de Ciencias Naturales de la Plata y asesor del Museo de San Pedro, considera que: Se trata de fragmentos asignables al cráneo de un Mylodon, perezoso del grupo de los xenartros, lo que convierte al material descubierto en San Pedro en un fósil valioso ya que no son frecuentes los restos de este género en la provincia de Buenos Aires.

Los primeros restos de este mamífero extinguido fueron hallados por Charles Darwin en 1832 en los alrededores de Bahía Blanca (Punta Alta) y estudiados por otro inglés, Richard Owen, en 1840, quien lo denominó Mylodon darwini, como homenaje a su descubridor”.

Descubren piezas de un curioso animal prehistórico

Son huesos fosilizados de un mamífero fósil llamado Scelidodon.

El hallazgo fue realizado a pocos kilómetros de San Pedro, provincia de Buenos Aires.

En un campo ubicado a escasos kilómetros de la ciudad de San Pedro, provincia de Buenos Aires, un trabajador que realizaba movimientos de suelo con una máquina pesada dio con restos de un llamativo animal que habitó la prehistoria de la región pampeana.

Mientras la pala de su máquina removía toneladas de sedimentos depositados hace miles de años, Ángel Colombo notó el afloramiento de extraños y robustos huesos petrificados.

Recolectando lo que pudo, se puso en contacto con el equipo del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”, de la mencionada ciudad bonaerense.

Desde el Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo impulsor del Museo de San Pedro explican que:

        “Una vez restauradas las piezas, se pudo comprobar que los huesos recuperados por Colombo correspondían, claramente, a un animal llamado Scelidodon, un curioso mamífero de unos 3 metros de longitud que habitó la zona durante el Cuaternario.

Las partes fósiles descubiertas comprenden una tibia y fíbula (peroné, en los humanos) derechas, tres vértebras caudales (de la cola), fragmentos de arcos costales (costillas) y la ulna (cúbito, en los humanos) derecha.

Este hallazgo permite observar que el accionar de la retroexcavadora cortó parte del lado derecho de un ejemplar de Scelidodon que yacía en el lugar, sin  poder llegar a certificarse si el ejemplar estaba completo o sólo preservado parcialmente”.

El Dr. Eduardo Tonni, Jefe del Departamento Paleontología de Vertebrados del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y colaborador del Museo Paleontológico de San Pedro, realiza una detallada descripción de estos animales:

“Scelidodon fue un gran mamífero extinguido, perteneciente al orden Tardigrada. Este orden se subdivide en el de los gravígrados, que incluye a los perezosos terrestres gigantes extintos (como Scelidodon, Megatherium, Mylodon, Lestodon) y el de los bradipodoideos,  los perezosos arborícolas actuales de las regiones intertropicales sudamericanas. Los gravígrados fueron parientes de los pesados y acorazados gliptodontes, pero a diferencias de ellos, estaban desprovistos de un caparazón óseo, aunque podían tener vestigios en forma de pequeños y redondeados nódulos óseos subcutáneos (debajo de la piel).

       Scelidodon tenía un aspecto general similar al de sus parientes, los perezosos actuales, pero su tamaño era mucho mayor. Poseía 5 dientes a cada lado del maxilar y 4 en cada rama mandibular, todos ellos relativamente simples y aproximadamente subtriangulares. Los dedos I, II y III de las manos  poseían fuertes falanges ungueales (“garras”) envainadas, mientras que en los pies, el único dedo que llevaba una “garra” era el III.

       Para la zona donde aparecieron los restos se reconoce una especie: Scelidodon tarijensis, que vivió durante el Ensenadense y Lujanense (desde alrededor de 2 millones hasta 8 mil años antes del presente) en las actuales provincias de Buenos  Aires, Córdoba, Corrientes y Salta”.

Desde el Museo agregan que:

       “Estos animales tenían su cuerpo protegido por una densa pelambre y una piel muy resistente al ataque de los depredadores característicos de aquella época. Debido a la longitud de sus garras, estos animales caminaban apoyando el revés de las manos, en lugar de las palmas de las mismas.

         Scelidodon poseía un cráneo bajo y alargado, apto para poder alcanzar los brotes, hojas y tallos tiernos que representaban la mayor parte de su dieta y, tal vez, algunas termitas como complemento de su alimentación”.

 

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Un roedor del Pleistoceno

Descubren un cráneo de Lagostomus en perfecto estado de conservación. El ejemplar complementa información sobre cambios climáticos en la región.

 Un completísimo cráneo fosilizado de Lagostomus maximus (vizcachas) fue recuperado por el Grupo Conservacionista de Fósiles en inmediaciones de Bajo Campodónico.

 Estos roedores, actualmente retirados de la zona norte de la provincia de Buenos Aires, fueron muy numerosos en un lapso que rondaría los 140.000 años, por lo que sus restos brindan información del pasado biológico y climático de la región.

LAGOSTOMUS-VIZCACHA FÓSIL

El lugar

 El punto donde se detectó la presencia de este valioso fósil está ubicado a unos 1.000 metros al Este de la empresa Papel Prensa, en el predio de la familia Rodríguez. El lugar está rodeado de amplios humedales y densa vegetación, la cual es interrumpida por un sector de barranca despejada que permite ver con claridad las capas de antiguos sedimentos pampeanos. Allí, a unos 6 metros de altura, en el perfil del lugar, Ignacio Verdón, observó los restos mientras recorría el sitio en compañía de Matías Swistum, José L. Aguilar y Fernando Chiodini, integrantes del GCF.

El ejemplar

 Al realizarse la cuidadosa extracción se pudo rescatar el cráneo y mandíbulas del animal totalmente completos, junto a buena parte de la columna vertebral con sus vértebras articuladas.

 El ejemplar conserva, además, toda su dentición y parte de los arcos costales que formaban su caja torácica.

 El cráneo tiene una longitud de 13,3 cm. y un ancho de 7,5 cm.; mientras que sus poderosos incisivos miden 2,6 cm de largo y 7,7 mm de ancho.

 Si bien la limpieza y acondicionamiento está en pleno proceso, ya se vislumbra que se trata del más completo recuperado en la zona.

Su presencia

 Como no es la primera vez que se recuperan ejemplares de vizcachas fósiles en San Pedro, la ubicación de este ejemplar tan bien conservado en el perfil geológico del lugar se suma a los registros que permiten confirmar una gran densidad de población de este género en el límite entre dos edades prehistóricas: Lujanense (10.000 a 140.000 años) y Bonaerense (140.000 a 500.000 años).

 Curiosamente, la mayor parte de los ejemplares de Lagostomus (incluido éste) descubiertos en los últimos años en los sedimentos del partido provienen de este límite, ubicado a unos 2 metros de profundidad del nivel de suelo actual, por lo que se supone que las condiciones climáticas fueron óptimas para el desarrollo de la especie durante ese lapso de tiempo.

El Museo Paleontológico agradece la excelente predisposición del Sr. Enrique Rodríguez y su familia hacia el trabajo del grupo.

Descubren en San Pedro fósiles de diferentes especies de mamíferos

Recuperados al norte de Buenos Aires, revelan la diversidad de géneros que habitó la región durante el Cuaternario.

 

FÓSILES HALLADOS

Durante los últimos 2,5 millones de años transcurrió el período Cuaternario, un lapso de tiempo que se caracterizó, en la región pampeana, por una gran diversidad de géneros cuya existencia quedó plasmada a través de sus restos fosilizados contenidos en los sedimentos que se formaron en aquella época.

El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro ha recuperado numerosas piezas pertenecientes a diferentes mamíferos que dominaron la zona durante la Edad Lujanense (10.000 a 150.000 años, aprox.).

El hallazgo se produjo en una cantera en actividad perteneciente a la Empresa Tosquera San Pedro, más precisamente, en una capa depositada durante un extenso período de gran actividad eólica (importantes vientos).

Un pesado habitante

Los toxodontes (Toxodon platensis) fueron herbívoros cuya figura y contextura física recuerda a los rinocerontes actuales y cuya masa corporal superaba, ampliamente, a cualquier mamífero que hoy habita nuestra región.

Desde el Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, señalan que “estos animales pesaban más de 1.000 kg, medían casi 3 metros de largo, poseían un cráneo de unos 80 cm y unos incisivos que, en algunos casos, llegaban a medir 25 cm. Tenían piel gruesa, patas con pezuñas, andar firme y una boca muy ancha para arrancar la mayor cantidad de vegetales posibles.

Los toxodontes llegaron a convivir con los primeros pobladores humanos de la región pampeana”.

A pocos kilómetros del casco urbano de San Pedro, en una capa de sedimentos finos y sueltos, se recuperó un atlas de toxodonte en muy buen estado. Esta pieza ósea, de fuerte contextura, es la que une el cráneo del animal con el resto del esqueleto.

Guanaco en el norte bonaerense

Los guanacos poseen en sus patas, almohadillas para facilitar el andar de estos animales. Si el animal habita regiones húmedas por demasiado tiempo en los pliegues de esas almohadillas se forman hongos que producen dolorosas lastimaduras. Por este motivo, estos camélidos viven en climas áridos, con suelos bien drenados y secos.

Entre los mismos sedimentos que el toxodonte fue rescatada una vértebra cervical que, a criterio del investigador Eduardo Tonni, Jefe del Departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, podría ser de un camélido del género Lama (guanacos).

Este fósil, no sólo señala la presencia de estos animales en la zona norte de la provincia en épocas pasadas, sino que marca importantes diferencias en los parámetros climáticos de aquella época comparada con la actualidad.

Un caballo anterior a los conquistadores

Una nueva evidencia de la existencia prehispánica en nuestro país de la familia Equidae (caballos) es el hallazgo de una sínfisis mandibular (sección donde se unen las dos ramas mandibulares de un animal) en los mismos sedimentos que los anteriores animales.

Debido al estado fragmentado de la pieza no se pudo precisar aún si corresponde al género Equus (caballos actuales) o Hippidion (caballos extintos de menor masa corporal). Según la opinión de la Dra. María T. Alberdi, del Museo de Ciencias Naturales de Madrid (España) y del Dr. José L. Prado de la Universidad Nacional del Centro (Olavarría), el fósil podría pertenecer a Hippidion por su generosa contextura.

Según Alberdi, “este género de caballos fue algo más robusto que los caballos actuales (exceptuando los percherones) y sobre todo esto queda bien reflejado en las extremidades… algunas especies de la familia Equidae han sufrido “acortamiento de las extremidades” debido a que habitaban zonas más escarpadas y condiciones climáticas más extremas, pero todos ellos fueron habitantes de llanuras abiertas donde hallaban las pasturas de las que se alimentaban”.

Este conjunto de fósiles recuperado en San Pedro no sólo ayuda a identificar la amplia variedad de géneros animales que convivieron en la llanura pampeana, sino también, para conocer a grandes rasgos, las variables climáticas que reinaron en un lapso del tiempo dominado por los grandes mamíferos del Cuaternario.

Descubren en Bajo del Tala dos arroyos del Holoceno pampeano

Son dos “paleocanales” detectados por el equipo del Museo Paleontológico en un sector de Campo Spósito.

En un sector de barrancas ubicado sobre el lado sur de Campo Spósito, en Bajo del Tala, fueron detectados dos cursos de agua que fluyeron por la zona hace miles de años atrás, probablemente durante el transcurso del Holoceno.

Los viejos arroyos o “paleocanales”, como se denomina a los ríos o riachos que existieron en épocas pasadas, fueron observados durante una recorrida del Grupo Conservacionista de Fósiles por la zona.

Características

Las figuras de Ignacio y Matías, del equipo del Museo, sirven a los fines de visualizar el tamaño de uno de los canales descubiertos.

Las figuras de Ignacio y Matías, del equipo del Museo, sirven a los fines de visualizar el tamaño de uno de los canales descubiertos.

Los dos canales se presentan rellenos de sedimentos oscuros, casi negros, que se fueron depositando en los últimos milenios producto del arrastre del agua que corría por ellos y de la materia orgánica que se acumulaba en su fondo.

De un lado al otro, estos viejos arroyos medían entre 40 y 50 metros de ancho y su profundidad máxima, en el centro de los mismos, se estima cercana a los 5 metros.

La diferencia de coloración entre los sedimentos que los rellenaron y los de la barranca que los rodea permite una fácil apreciación de los límites de estos canales.

La forma de ambos cursos de agua extintos muestra una marcada concavidad, bien pronunciada hacia el eje central, observándose delgadas capas de rodados de tosca o pedregullo que han quedado acumuladas por la fuerza de arrastre del agua.

Si bien no se conoce su recorrido total, en el sector observado se nota que el agua ha fluído con una orientación Oeste-Este, es decir, buscando la pendiente del terreno que la conducía al actual Bajo del Tala.

Restos en los canales

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En el muestreo realizado por el equipo del Museo se lograron recuperar diferentes restos óseos de la antigua fauna y elementos de diferentes épocas y procedencias. Entre los restos de animales se hallaron una falange de Ciervo de los Pantanos (Blastoceros sp.), una mandíbula de lagarto (Tupinambis sp.), un metapodio de Venado de las Pampas (Ozotoceros sp.) y una falange ungüeal que posiblemente haya sido de un gliptodóntido o armadillo gigante. Además, entre los sedimentos de estos paleocanales se observaron algunos pequeños fragmentos de alfarería aborigen y un fragmento de roca silícea de bordes afilados cuya procedencia no es de esta zona.

Esta variedad de restos y objetos evidencia una actividad intensa y prolongada de estos arroyos, ya que se mezclan vestigios de culturas aborígenes junto a restos de fauna del Pleistoceno, como los gliptodontes y algunos mamíferos que hoy ya no se encuentran en la zona, como los dos géneros de ciervos presentes en las muestras.

En la identificación de estos materiales colaboraron los Dres. Eduardo Tonni (Jefe Paleontología de Vertebrados-Museo de La Plata) y Alfredo Carlini (Investigador CONICET-Museo de La Plata).

En la actualidad, estos “paleocanales” se continúan rellenando de materia vegetal en descomposición que se acumula en forma de humus sobre el suelo de los bosquecillos que se han formado en el cauce de estos viejos arroyos.

Fósil descubierto en San Pedro cambiará el rostro de una especie

Es el ejemplar de armadillo gigante más completo en su tipo. Modificará conceptos vigentes desde la época de Florentino Ameghino.

La ciudad de San Pedro se encuentra ubicada a unos 170 kilómetros al norte de Buenos Aires, Argentina. Allí funciona el Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”, institución que atesora una importante colección de mamíferos fósiles del Cuaternario pampeano.

 La ardua tarea de concientización realizada en la zona ha permitido que en los últimos días, se lograran rescatar del accionar de las excavadoras de una cantera uno de los restos más completos conocidos hasta hoy de un armadillo gigante de la especie Neosclerocalyptus ornatus.100_0968

 La alerta la dio Fausto Capre, un operario de la empresa “Tosquera San Pedro SA”, cuando advirtió “ciertos fragmentos que despertaron su curiosidad”.     Sin perder tiempo, el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro se llegó hasta el lugar debido a que la cantera se haya en actividad y operando permanentemente. No había tiempo que perder…

 Allí, en un gran trozo de terreno removido por la retroexcavadora asomaban una serie de piezas fosilizadas. Se trabajó sin pausa hasta lograr trasladar los restos en riesgo al taller del Museo, lugar donde aún están siendo acondicionados.

 Si bien recién se han realizado las primeras observaciones, el fósil hallado presenta el cráneo más completo descubierto hasta hoy de la especie Neosclerocalyptus ornatus, hasta el punto que algunos de los detalles revelados por este fósil podrían modificar aspectos evolutivos de esos animales.

 Debido a su excelente estado de conservación, el cráneo de este ejemplar hallado en San Pedro introducirá cambios en el rostro de una de las especies características de la fauna fósil de la región pampeana.

 Según la opinión del Dr. Alfredo Zurita, investigador del CONICET y del CECOAL (Centro de Ecología Aplicada del Litoral, Corrientes), que estudiará el fósil hallado, “se trata de un ejemplar de Neosclerocalyptus ornatus, especie originalmente reconocida por el naturalista inglés Richard Owen. Estos animales habrían habitado las pampas hasta hace unos 500.000 años y hasta el momento, sólo se conocían dos cráneos de esta especie, con el inconveniente de que ambos están restaurados parcialmente y no sabemos si esas restauraciones se correspondían con la forma real que tuvo esta especie, especialmente en la región nasal, que es la que más interesa. “

Una característica única en estos pequeños gliptodontes era la presencia de una especie de zona “globular” en la región más anterior del cráneo, a nivel de los huesos nasales. En las especies más antiguas (Ej.: Neosclerocalyptus pseudornatus), esta zona aparecía poco desarrollada, pero se hacía más notable en las especies más modernas, hasta alcanzar un tamaño sumamente considerable, como se aprecia en la especie Neosclerocalyptus paskoensis.

 Nadie sabe a ciencia cierta cuál era la función de esta estructura tan particular. Se ha hipotetizado que probablemente constituya una adaptación a los climas fríos y áridos/semiáridos típicos del Pleistoceno, aunque la cuestión sigue abierta y el misterio sin resolver.

 Una de las  mayores problemáticas es que esta estructura, al ser de constitución muy delicada, tiene relativamente pocas posibilidades de preservarse intacta, por lo que no fueron muchos los ejemplares de este género (Neosclerocalyptus) que lo conservaron completo.

 El fundador y director del Museo de San Pedro, José Luis Aguilar, señala que: “Desde tiempos de Florentino Ameghino (hace más de 120 años), los científicos trabajaron los modelos evolutivos de estos pequeños gliptodontes basándose en los cráneos existentes, los cuales poseían reconstrucciones en sus zonas nasales que no podían ser corroboradas con la realidad.

 Sin embargo, esta problemática será resuelta a partir de este nuevo descubrimiento efectuado en el subsuelo de San Pedro, un hallazgo que modificará esos patrones morfológicos que se manejaban desde épocas de Ameghino.”

 Si bien el fósil está en pleno proceso de limpieza y restauración, una vez efectuadas estas tareas se podrá conocer la morfología real que tenía la región frontal del rostro de esta especie. Esto a su vez brindará mucha información acerca de las relaciones existentes entre las especies conocidas de este género. Esto es así porque las especies se diferenciaban, fundamentalmente, por las variaciones morfologías en el área nasal.

Desde el Centro de Registro Arqueológico y Paleontológico de la Provincia de Buenos Aires, el Lic. Fernando Oliva destaca “el valor del trabajo de concientización que viene desarrollando el Museo de San Pedro y el gesto del joven Fausto Capre de avisar inmediatamente a las autoridades del museo”. En este sentido recuerda que “es fundamental, en caso de hallazgo fortuito de estos materiales científicos, no moverlos del lugar y poner en conocimiento al equipo del museo local inmediatamente.”

Cuadro comparativo:

 En las figuras de la página siguiente se observan cráneos de las tres especies del género: N. pseudornatus, N. ornatus y N. paskoensis.

 Entre la más antigua (N. pseudornatus) y la más moderna (N. paskoensis) se ubicaría el ejemplar fósil hallado en San Pedro (N. ornatus).

 En el centro del cuadro se observa uno de los cráneos existentes hasta hoy con su región rostral restaurada. Las observaciones preliminares de la zona rostral del fósil descubierto en San Pedro han avizorado notables diferencias.

 Recién pasados 168 años desde que el naturalista inglés Richard Owen fundara la especie se podrá conocer la verdadera morfología de la región nasal de estos animales.

Figura Glipto San Pedro-modif

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