DESCUBREN EN SAN PEDRO UN OSO PREHISTÓRICO GIGANTE

 

El animal caminó la provincia de Buenos Aires hace unos 700.000 años. Fue el carnívoro más poderoso del Cuaternario de Argentina

Los restos fosilizados de un oso prehistórico gigante que caminó por el norte de la provincia de Buenos Aires, fueron descubiertos por el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, a 170 km de la capital argentina.

El descubrimiento fue realizado en una cantera de extracción de tosca ubicada a unos 4 km de la ciudad, en una capa sedimentaria cuya antigüedad se estima superior a los 700.000 años, la cual puede observarse, en la zona, a unos 9 metros de profundidad del nivel actual de suelo.

El hallazgo sucedió durante una recorrida de rutina que el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro efectuaba en el predio de la empresa Tosquera San Pedro SA, mientras la misma realizaba tareas de extracción de minerales.

Un temible carnívoro

Las piezas fósiles recuperadas corresponden a un macho joven, de unos 800 kilogramos de peso, de la especie Arctotherium angustidens, un oso prehistórico gigante que habitó la llanura pampeana durante la edad Ensenadense, correspondiente al Pleistoceno temprano.

Tres integrantes del equipo del Museo de San Pedro, José Luis Aguilar, Matías Swistun y Julio Simonini, con la colaboración del joven Fausto Capre, maquinista de la empresa propietaria del lugar, fueron los descubridores del fósil. Lograron detectar y recuperar la pelvis del animal, seis vértebras articuladas, parte de uno de los radios y un fragmento de húmero. Pero lo más sorprendente del descubrimiento fue el hallazgo del impresionante cráneo del temible animal con sus dos ramas mandibulares en perfecto estado de preservación.

Desde el Museo Paleontológico de San Pedro, Aguilar explica que “el cráneo de esta bestia es asombroso en cuanto a tamaño y estado de conservación. Posee colmillos de 6 centímetros de longitud, fuertes y compactos con los que desgarraba la carne de sus presas. Las mandíbulas están equipadas con otro par similar de 4,5 centímetros de largo. Los molares de estos terribles animales estaban adaptados para cortar tejido muscular y destrozar los huesos de sus víctimas.
Los restos de este ejemplar provienen de un sector donde, hace unos 700.000 años, funcionó un importante humedal que actuaba como trampa natural para los animales más grandes y pesados que se acercaban a beber o cazar, como en el caso de este gran carnívoro. Ya hemos recuperado restos de más de diez géneros de animales diferentes que vivieron en inmediaciones de aquella laguna o pantano y se han identificado esporas y granos de polen de ciertos hongos, algas y vegetales que convivían con esta asombrosa megafauna. Eso nos permite saber que este oso gigante habitó un ambiente de estepa formada por plantas herbáceas, de suelos arenosos, relacionada con cuerpos de agua cercanos.”

El Dr. Leopoldo Soibelzon, investigador independiente de CONICET y profesor de la Universidad Nacional de La Plata, comenta que “de las cinco especies de osos sudamericanos, Arctotherium angustidens fue el más carnívoro y el primero en ser registrado en América del Sur. Sus mandíbulas, cortas y altas, podían ejercer una enorme presión para cortar o quebrar huesos. Se ha calculado que la fuerza de mordida de estos osos era de hasta unos 225 kg, en los molares. Dichos molares eran robustos con crestas cortantes y cúspides accesorias, detalles que revelan una dieta omnívora (como la gran mayoría de los osos) pero con una fuerte tenencia al consumo de carne y hueso, lo que obtenía no solo cazando sus presas, sino también, disputando el fruto de la cacería a otros grandes carnívoros de la época como los tigres dientes de sable.
Una diversa y particular fauna de osos de gran tamaño habitó América del Sur entre 1,7 millones de años y 11.300 años antes del presente. Por causas que aún no se han dilucidado, esa diversidad disminuyó drásticamente y en la actualidad solo vive una especie de oso emparentada con aquellas formas fósiles: el oso de anteojos (T. ornatus), que habita Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia.”

¿Cómo llegaron los osos a América del Sur?

América del Sur se mantuvo aislada de los otros continentes durante la mayor parte del Cenozoico. El aislamiento finalizó hace unos 2,8 millones de años, con la desaparición de la barrera marina que existía entre el noroeste de Colombia y el sur de Panamá. Luego del establecimiento del istmo de Panamá, se produjo un evento de intercambio faunístico entre América del Norte y América del Sur conocido como Gran Intercambio Biótico Americano o GABI. La mayor parte de las familias del orden Carnívora arribaron a América del Sur durante este evento.
En América del Sur, donde no existían hasta ese momento carnívoros placentarios (félidos, cánidos, úrsidos, etc.), los inmigrantes holárticos experimentaron una gran radiación adaptativa que resultó en la aparición de nuevos géneros y especies.
Entre los inmigrantes, los osos tremarctinos se diversificaron en América del Sur durante el Pleistoceno y, excepto una especie, se extinguieron a finales del Lujanense (Pleistoceno tardío) hace unos 10000 años.
El único Tremarctinae superviviente, el oso de anteojos, vive actualmente en las cordilleras del oeste de América del Sur.

A 173 años del combate, revelan los nombres de los 17 hombres que armaron las baterías en la Vuelta de Obligado

Faltaban seis días para el combate en la Vuelta de Obligado. El General Lucio Mancilla escribía el parte con las novedades del día a la Comandancia de Rosas, en Santos Lugares. Pero al finalizar su informe, un impulso interior lo llevó a tomar otra hoja de papel y plasmar unas breves líneas y un puñado de nombres en la hoja. Como todo gran oficial quiso dejar por escrito el reconocimiento a los 17 hombres que habían trabajado a destajo para armar las cuatro baterías de cañones en las barrancas del Paraná, en la costa de San Pedro.

Catorce carpinteros y tres herreros. Todo el equipo de constructores que armó las bases, los parapetos y montó los cañones que combatirían ferozmente contra los enemigos anglo-franceses. La nota con el reconocimiento a aquellos hombres por parte de su Comandante fue enviada a Buenos Aires.

Sin embargo, la historia se olvidó de aquel papel y esos nombres permanecieron ocultos…hasta hoy.

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La investigación

El Grupo Conservacionista de Fósiles es el equipo que conduce al Museo Paleontológico de San Pedro. Hace un tiempo comenzaron una revisión profunda de los documentos vinculados a la batalla de Obligado, que se resguardan en diferentes archivos de la región. De forma paciente y minuciosa, digitalizaron y analizaron unos 700 documentos históricos correspondientes a la logística de la Guerra del Paraná, provenientes de seis colecciones diferentes, logrando descubrir detalles inéditos de los hechos de armas acontecidos en aquellas aguas entre 1845 y 1846.

En un cúmulo de 125 fojas revisadas en el Archivo General de la Nación, a cuyo personal y directivos el equipo del Museo agradece profundamente su amabilidad y predisposición, fue que se encontró el reconocimiento hecho por Mancilla a los constructores de las baterías.

El viejo papel, escrito con el trazo rápido pero firme de un jefe militar, se mantiene en perfecto estado y en él se observan claramente los 17 nombres y apellidos de aquellas personas que tuvieron la responsabilidad de montar una parte fundamental del aparato defensivo de la Confederación.

En el encabezado del documento, el típico slogan federal ¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los salvajes unitarios!. Así arranca el breve parte de guerra.

Luego, unas cortísimas cuatro líneas dicen claramente:

Lista de los individuos Carpinteros y Herreros que han trabajado en la formación de las baterías, recomposición de cureñas y demás trabajos que se han ofrecido”.

A continuación, y en formato de un simple y claro listado, el Comandante en Jefe del Departamento del Norte, escribió con su pluma los nombres de esos 17 hombres, separándolos por oficios en carpinteros y herreros:

CARPINTEROS                                                      

Ramón Silveira         
Isidoro Molina
Dionisio Chacón      
Ponciano Godoy
Pedro Betancú
Juan Silveira             
Carlos Márquez
Pedro Zamora         
Gaspar López
Juan Saragoza                
Alejo Villamayor      
Francisco Vicar
Félix Machado        
Simón Sueldo          

                  
HERREROS

Mariano Baró     
Gervasio Granel   
Antonio Gusmarán

Para darle un cierre a su nota, colocó la fecha y su firma: “Baterías, Noviembre 14 de 1845, Lucio Mancilla”.

Seis días antes de enfrentarse en encarnizada batalla con la flota invasora, el General dejaba expreso reconocimiento a su equipo de constructores.

No sabemos, aún, de qué ciudades provenían aquellos carpinteros y herreros pero es probable que fueran reclutados desde San Pedro y ciudades vecinas, ya que los Jueces de Paz de la zona colaboraban activamente en la logística previa de la Guerra del Paraná”, comenta José Luis Aguilar, fundador del Museo Paleontológico de San Pedro y la persona que detectó el listado de nombres escrito por Mancilla.

Hemos visto en otros documentos que Mancilla solicitaba carpinteros y herreros al Juez de Paz de San Pedro y otros, por lo que suponemos fueron civiles que por su oficio fueron convocados desde nuestra ciudad u otras cercanas”.

Durante los meses previos al combate, los jueces de San Pedro, San Nicolás, San Antonio de Areco, Exaltación de la Cruz y Baradero, brindaron elementos, enseres, herramientas y personal para las diferentes necesidades del Departamento del Norte, a cargo de Mancilla.

También hubo aportes de vecinos y hacendados que cedieron decenas de cabezas de ganado para alimentar a las tropas mientras combatían al agresor en los diferentes escenarios de guerra”, comenta Aguilar desde el Museo de San Pedro.

En cuanto a las baterías, fueron cuatro: Restaurador Rosas (al mando de Álvaro Alsogaray), General Brown (al mando de Eduardo Brown), General Mancilla (al mando de Felipe Palacios) y Manuelita (al mando de Juan Bautista Thorne).

En total, las cuatro baterías contenían unas 21 piezas de artillerías resguardadas por parapetos de defensa y ubicadas sobre bases de fuertes maderos denominadas “cureñas”. Tres de estas baterías estaban ubicadas en altura, sobre las barrancas, para posibilitar disparos elevados. Y una cuarta estaba ubicada sobre la playa, cercana a las cadenas que cruzaban el río, para evitar intentos de corte de las mismas.

Los 17 hombres mencionados por Mancilla en su informe a Rosas tuvieron la enorme responsabilidad de montar, en las semanas previas al combate, cada una de las estructuras que debieron soportar el tremendo esfuerzo de la artillería argentina y el intenso fuego de los cañones enemigos. La construcción de las baterías no sólo debía brindar una base firme para disparar, sino que debían resguardar, además, a los artilleros y ayudantes de las municiones anglo francesas.

Por su parte, Silvina Carro, también integrante del equipo del Museo de San Pedro comentó: “Sin dudas, el hallazgo de estos 17 nombres, permitirá saldar una deuda histórica con estos tenaces trabajadores que tuvieron la responsabilidad de construir uno de los símbolos más fuertes de la lucha por la soberanía nacional. El reconocimiento hecho por Mancilla a sus 17 carpinteros y herreros acaba de concretarse 173 años después de la batalla”.

En tanto, Eduardo Campos, Fernando Chiodini y Javier Saucedo completaron el equipo del Grupo Conservacionista que realizó este descubrimiento.

 


¿Mancilla con “c” o con “s”?

En 2012, el Concejo Deliberante de San Pedro, basándose en el trabajo realizado por el Grupo Conservacionista de esa ciudad sobre decenas de cartas firmadas por Mancilla, sancionó la Ordenanza 6027/12 donde se impone el uso de la letra “c” en el nombre del jefe militar.

Desde el equipo que conduce el Museo Paleontológico notaron que en todas las cartas firmadas por el mismísimo Comandante del Departamento del Norte y hasta sus mismos oficiales, cuando escribían su apellido, lo hacía utilizando claramente la letra “c”, en el apellido “Mancilla”.

Asimismo, la normativa exhorta a los historiadores a rectificar el apellido rindiendo honor a la caligrafía del propio General confederado.

La historia guarda numerosas curiosidades y el caso del apellido de Mancilla es una más que fue detectada hace poco tiempo. Si bien no sabemos en qué momento el jefe militar comenzó a escribir con “c” su apellido, queda claro que fue una decisión propia ya que sus familiares directos llevan la letra “s” en el apellido. Observamos este detalle al analizar numerosas cartas y partes de guerra y nos pareció apropiado acercarle nuestras observaciones al Honorable Concejo Deliberante de San Pedro, en aquel momento”, comentan desde el equipo del Museo Paleontológico.

HALLAZGO HISTÓRICO Por la gran bajante del Paraná descubren un buque que naufragó en 1921

Es un lanchón comercial incendiado y hundido hace 97 años

Domingo Novaro es un ferviente amante de la pesca deportiva y en una de sus salidas al río, algo lo sorprendió. La gran bajante que atraviesa por estos días el Paraná, permitía ver los restos semi sumergidos de un viejo navío de madera, en un pequeño arroyo subsidiario del gran río.

Novaro subió sus fotos a la red social Facebook por si alguno de sus contactos sabía de qué barco se podía tratar. La consulta no tardó en hacer efecto y desde el Museo Paleontológico de San Pedro, José Luis Aguilar, se comunicó con él para tratar de aportar detalles a aquel enigma náutico.

Con los datos brindados por el pescador, desde el Museo de San Pedro se pusieron a analizar antiguos naufragios ocurridos en la zona. La tarea recayó en el historiador del grupo, Fernando Chiodini, gran conocedor del río y su pasado.

En poco tiempo las dudas comenzaron a convertirse en datos y todo comenzó a rondar alrededor de un único naufragio ocurrido en la zona el 21 de agosto de 1921: la lancha comercialCarmen Ligera”.

Un naufragio de un siglo

Carmen Ligera” era un lanchón con motor a nafta que transportaba mercaderías generales de forma regular, entre el puerto de Buenos Aires y el de Corrientes. En la noche del 21 de agosto de 1921, navegando el paraje conocido como “cancha del dorado”, el buque se incendió. Cuando su capitán vio que el incendio se generalizaba dirigió el buque directamente a la costa, intentando que no desapareciera en la profundidad del río. En poco tiempo, las llamas perjudicaron el casco de la barcaza y la nave, su hundió.

Los siete tripulantes de la “Carmen Ligera”, que al momento de hundirse navegaba cargada con mercaderías valuadas en sesenta mil pesos oro de la época, lograron escapar en un pequeño bote salvavidas para ser rescatados, luego, por otro buque que pasaba por el lugar.

Los miembros de la tripulación fueron trasladados a la dependencia de la Prefectura de San Pedro, donde se tomaron las declaraciones pertinentes y se registró el naufragio en el Libro de Guardia correspondiente.

A partir de ese momento, el naufragio quedó sumergido en las nieblas del olvido…

El rápido accionar del Prefecto Alejandro Hereñú, Jefe de la Prefectura de San Pedro, permitió localizar, digitalizar y extraer datos complementarios del parte de guardia donde se da cuenta del incendio y hundimiento del lanchón en 1921.

Allí está documentado el suceso, la intervención de la fuerza en el hecho y el horario del naufragio: a las 22 horas.

 Los cambios del río

Cuando el buque navegó esos parajes, el lugar era muy diferente. Hace 100 años, una pequeña isla dividía al curso del río y los buques pasaban de uno u otro lado de aquel islote. En aquel momento, “Carmen Ligera” navegaba sobre el lado de la isla que daba a la costa entrerriana. Y allí se hundió.

Sin embargo, esa isla se fue modificando y ampliando con el pasar de las décadas hasta unirse al continente y aquel brazo de río por donde navegara la barcaza se transformó en un pequeño arroyo. Con los años, el arroyo se siguió cerrando y hoy sólo queda un pequeño tramo de escasa profundidad.

Allí, a unos 200 metros del cauce principal del río, está hundida en el barro la “Carmen Ligera”.

Estado del naufragio

Javier Saucedo y José Luis Aguilar, del equipo del Museo, fueron quienes pudieron llegar hasta el naufragio aprovechando un pico de la bajante. Recorrieron en lancha los 25 kilómetros de río que separan a San Pedro del punto del hallazgo, para fondear en la entrada del arroyo y bajar un kayak con el que lograron alcanzar los restos debido a la poca profundidad que presentaba el lugar.

Ese día el río estaba más bajo que en el momento en el que Novaro divisó el naufragio, por lo que la barcaza podía verse en toda su longitud.

La embarcación fue construida con tablas de madera muy resistentes, de buen espesor, que aún resisten el embate de los años. Está semi enterrada en un barro fino, denso y oscuro y cubierta por una capa de agua de unos 50 cm. Pero todo cambiará cuando el río se normalice y la vuelva a tapar totalmente.

El punto visible más alto es el puntal de proa, que sobresale algo más de un metro veinte de la superficie. Al ras del agua está la borda de la embarcación, la tapa de la bodega y la de su sala de máquinas. En la popa todavía puede verse el eje del timón. El interior del casco está ocupado por el fango que el río depositó allí en casi un siglo de sedimentación.

Los integrantes del Museo de San Pedro pudieron observar un fragmento de metal quemado que revela la intensidad de las llamas que devoraron el fondo de la “Carmen Ligera” aquella noche. Ese día se realizó un relevamiento fotográfico detallado del naufragio.

Sobrevuelo del naufragio

Unos días después, el equipo del Museo regresó para tomar imágenes aéreas de este posible último adiós que ofrecía el “Carmen Ligera”.

Desde el Museo Paleontológico de San Pedro, comentan que “como sabíamos que la bajante extrema no duraría demasiado, decidimos intentarlo. Nos tocó un día muy malo. Atravesamos el Paraná con olas de un metro y vientos con ráfagas de 40 kilómetros y tuvimos que esperar dos horas en la lancha antes de poder desplegar el drone durante un momento de menos viento. Para esto contamos con la experiencia de Agustín Visca, propietario del equipo, porque de otra manera se hubiera perdido ese registro audiovisual. Hasta hoy, el naufragio sólo existía en los antiguos libros de la Prefectura Naval de San Pedro y muy pocos sabían de aquel hecho, pero la gran bajante del Paraná hizo que se pudieran observar sus restos, lograr contacto físico con ese pedacito de historia náutica y conocer el punto exacto donde se hundió este buque hace casi un siglo. No quedan dudas de que, a partir del descubrimiento de “Carmen Ligera” 97 años después de su hundimiento, su historia pasará a ser un dato de color para la navegación comercial del Paraná”.

Descubren en San Pedro plantas acuáticas fosilizadas

El hallazgo se produjo en la zona conocida como Bajo del Tala.

Son fragmentos de tallos y raíces de juncos que habitaron durante la edad Lujanense.

 

 El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, a 170 km de Buenos Aires, descubrió centenares de fragmentos de raíces y tallos fosilizados de plantas acuáticas que vivieron durante la edad Lujanense, en el Pleistoceno superior.

 El descubrimiento fue realizado por José Luis Aguilar y Bruno Rolfo, miembros del Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo fundador del Museo Paleontológico de San Pedro, mientras inspeccionaban un zanjeo perimetral que se realizaba en un predio rural propiedad de la familia Spósito, sector ubicado al Este del partido de San Pedro.

 En un área de unos 70 m2, la excavadora removió un cúmulo de sedimentos verdes grisáceos, entre los que observaron pequeños fragmentos de un tono rojizo amarillento que llamaron la atención de los integrantes del Museo.

 Pacientemente, lograron recuperar centenares de esos fragmentos que luego fueron analizados en el museo, contrastando opiniones con diferentes investigadores.

 De la tarea de revisión y clasificación de los materiales fosilizados participaron el Dr. Eduardo Tonni y el Dr. Alfredo Carlini; ambos, investigadores del Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

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Un hallazgo inusual

 Los fósiles recuperados por el equipo del Museo de San Pedro, corresponden a lo que, en paleontología, se denomina “moldes positivos” de raíces y tallos de juncos que habitaron la zona hace más de 10.000 años, durante una edad geológica denominada Lujanense.

 Este es un hallazgo tan poco frecuente que los únicos antecedentes de vegetales fósiles en el norte de Buenos Aires, datan de más de 60 años atrás, cuando el naturalista Joaquín Frenguelli y el reconocido Florentino Ameghino, hicieron mención de casos similares.

 

 El Dr. Tonni, del MLP, refiere que “efectivamente, son moldes de raíces y tallos de vegetación vinculada a ambientes acuáticos. Como se puede apreciar, tanto raíces como tallos, fueron cubiertos por una pátina ferrosa  generada, a lo largo del tiempo, por acción bacteriana en un medio con escasa o nula presencia de oxígeno, como puede ser un humedal, un pantano o una zona costera con poca movilidad de agua.”

 Por su parte, el Dr. Carlini, también del MLP, comenta que “en los sedimentos de la zona que releva el Museo de San Pedro, nunca había observado este tipo de materiales fósiles que, en ciertas ocasiones, aparecen en sedimentos de antiguos barros, con vegetación palustre de cuerpos de agua de poca profundidad. Un equivalente actual son los bordes de lagunas bajas con juncales”.

 

 Desde el Grupo Conservacionista de Fósiles, explican que “los fragmentos fueron observados semi ocultos en un sedimento verdoso que, dada sus características, ha sido parte del fondo de un sistema con presencia de aguas tranquilas, muy posiblemente, lagunares. Las raíces fósiles se presentan como pequeños tubos rojizos (producto del óxido de hierro), con paredes del orden del milímetro de espesor, con el interior vacío, debido a que el material orgánico que formaba la raíza originalmente, ha desaparecido quedando sólo la costra de residuos bacterianos que formaron los moldes positivos de aquellas raíces prehistóricas.

Los tallos fosilizados son mucho más escasos, pudiéndose recuperar unos pocos tramos, de los cuales sólo tres o cuatro están íntegramente conservados.

 De acuerdo a las primeras apreciaciones realizadas por el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro, “se sabe que el hallazgo de plantas acuáticas en el norte de Buenos Aires es un descubrimiento extremadamente raro y  de gran valor científico ya que permitirá a los paleobotánicos (científicos que estudian las plantas de épocas pasadas) acceder a materiales novedosos y, a la vez, escasos.

 Este descubrimiento es un aporte concreto al conocimiento de las plantas que poblaron los diferentes ecosistemas presentes en la región durante la edad Lujanense y suma un registro muy importante a las colecciones paleontológicas de la provincia.”    

SAN PEDRO PALEO 2017

en conjunto con el XII ENCUENTRO NORTEÑO

18, 19 Y 20 DE NOVIEMBRE – Paseo Público Municipal

 

(Idea auspiciada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia de Buenos Aires)

FOLLETO EVENTO-PALEO-HUAUQUE-GRANDE

Desde el Museo Paleontológico de San Pedro estamos trabajando, junto a la Asoc. Civil “Huauque”, en la organización de un evento que tendrá como eje la difusión de la paleontología y la geología, en compañía del folclore tradicional argentino

San Pedro Paleo 2017, en conjunto con el “XII Encuentro Norteño”, buscan desarrollar una temática novedosa dentro del calendario de eventos de la zona e instalar una fecha en la que, profesionales del tema, artistas, instituciones y organismos oficiales vinculados a estas ramas de las ciencia, tengan un espacio donde poder expresar, difundir y ofrecer sus conocimientos, creaciones y propuestas entre sí y, principalmente, a la sociedad.

Un espacio de recreación, exposición y divulgación que promocionará la disciplina paleontológica a la vez que el público incorporará conocimientos mientras participa de la propuesta y disfruta de diferentes shows artísticos.

El evento contará con sectores diferenciados abocados a distintas actividades:

1-CARPA DE PALEOARTE

Aquí se reunirán paleoartistas de diferentes puntos de la región que ofrecerán al visitante sus creaciones. Réplicas, dibujos y recreaciones de fauna prehistórica conformarán un universo de seres del pasado traídos de la mano de numerosos artistas científicos de primer nivel.  

2-ESPACIO DE CHARLAS, TALLERES Y PROYECCIONES

En esta estructura montada específicamente para este evento se ofrecerán interesantes y amenas conferencias de paleontólogos profesionales que contarán sus experiencias, descubrimientos y pormenores del trabajo de investigación paleontológico en Argentina. Las charlas están pensadas para un público ávido de conocimientos, de cualquier edad y abordando diferentes aspectos de las investigaciones en nuestro país. En el lugar se ofrecerá, además, un ciclo de audiovisuales temáticos en pantalla gigante y talleres recreativos para los más pequeños que brindarán investigadores y técnicos de diferentes museos de la región y profesionales de organismos varios.

3-BUSCADOR DE FÓSILES

En un gran arenero montado en el sector central del predio, los más chicos podrán vivir la experiencia de excavar buscando réplicas ocultas en el sedimento. La estructura, de 7 X 4 metros, posibilitará el ingreso simultáneo de varios participantes a los que se les entregarán pequeñas herramientas de búsqueda para hallar réplicas que el Museo preparará previamente y ubicará en el arenero a medida que avance el evento. Aquellos participantes que descubran piezas se harán acreedores a premios en el stand del Museo.

4-STANDS INSTITUCIONALES

Organismos nacionales y provinciales montarán sus stands a través de los cuales difundirán sus programas de investigación, ofrecerán actividades, entretenimientos y exposiciones, generando un trato directo con los visitantes atendiendo cualquier duda sobre temas acordes a cada institución participante. Organismos vinculados a la paleontología, la geología y otras ramas de las ciencias naturales conformarán un eje de promoción científica en el evento.

STANDS:

APA (Asociación Paleontológica Argentina)

*Actividades didácticas, charlas educativas, publicaciones paleontológicas

CECOAL (Centro de Ecología Aplicada del Litoral)-Corrientes

*Actividades de difusión científica y educativas

SEGEMAR (Servicio Geológico Minero Argentino)

*Trailer del MUMIN (Museo Minero Interactivo), con la sandbox “El creador de mundos
*Videos
*Juego intearctivo “Aventuras bajoTierra
*Muestras de rocas y fósiles

AGA (Asociación Geológica Argentina)

*Actividades institucionales, exhibición educativa

MLP (Museo de Ciencias Naturales de La Plata)

*Actividades institucionales y educativas, exposición de réplicas

Equipo de Investigación Arqueológica y Paleontológica

de la cuenca superior del río Luján

*Actividades institucionales y educativas

Fundación de Historia Natural Félix de Azara

*Actividades institucionales y educativas

Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero

*Difusión institucional

Escuela Superior de Educación Artística “Rogelio Yrurtia”

*Paleoarte y difusión institucional

Museo Paleontológico de San Pedro

*Salidas al yacimiento de fósiles

*Audiovisual

*Bibliografía paleontológica e histórica de la zona

*Minerales exóticos

*Fósiles en exhibición

5-SELVA PREHISTÓRICA

Una “selva” simulada será armada en un sector principal del predio donde se ubicarán diferentes réplicas de mamíferos fósiles en el interior de una carpa que recreará ambientes naturales. Ejemplares destacados con una iluminación específica serán una parte importante de la propuesta pensada para la diversión y conocimiento de los pequeños junto a sus familias, en un recorrido sonorizado.

6-CIRCUITO ARTESANAL

Como en todos los eventos públicos, desde el Municipio se coordinará la presencia de puestos artesanales y comerciales de diversos rubros. Aquellos interesados en participar, tanto locales como regionales, serán inscriptos previamente por la Dirección de Rentas municipal. Este “cordón” de puestos será sectorizado sobre los laterales del evento donde el visitante podrá recorrerlos.

7-SECTOR GASTRONÓMICO

El evento dispondrá de un sector donde se ofrecerá gastronomía típica y asador criollo para deleite de los que recorran la propuesta.

8-SHOWS MUSICALES LOS TRES DÍAS

(Coordinados por Asoc. Civil “Huauque”)

Sábado 18:    11 a 15 hs. y 20.30 a 24 hs.

Domingo 19:  11 a 16 hs.

Lunes 20:       11 a 15 hs. y 19.30 a 23 hs.

9- ACTO OFICIAL Y ENTREGA DE RECONOCIMIENTOS

(Domingo 19, a las 20.00 hs.)

Palabras de autoridades municipales y organizadores

Entrega de reconocimientos a los organismos participantes

Show musical de cierre

Una fiesta paleontológica a orillas del río pensada para toda la familia…

Paseo Público Municipal – Av. Juan de Garay s/n-San Pedro

*TODOS LOS ÍTEMS MENCIONADOS SON PASIBLES DE SUFRIR MODIFICACIONES*

La revista oficial de la Armada Argentina dedicó una nota de doce páginas al hallazgo del “Republicano”

Gaceta Marinera, la revista oficial de la Armada Argentina, publicó, en una extensa nota periodística, los pormenores que rodearon al hallazgo del buque “Republicano”, descubierto por el grupo del Museo Paleontológico de San Pedro, en octubre de 2015.

El año pasado, un equipo de periodistas de la Secretaría de Prensa de la Armada Argentina, llegaron a San Pedro para charlar con los protagonistas de uno de los hallazgos más importantes de la historia naval argentina.

Las cronistas se reunieron con Javier Saucedo y José Luis Aguilar, dos de los cuatro descubridores del naufragio, junto a Marcelo Duca y Felipe Aguilar, hijo del fundador del Museo Paleontológico local.

Las cronistas enviadas por la Armada conversaron, además, con Osvaldo Villar, hijo de Jorge “Pantera” Villar, pescador de Vuelta de Obligado que recuperara, años atrás, un mástil asignable al naufragio detectado en 2015 y con Eduardo Campos, periodista e historiador del combate de la Vuelta de Obligado.

Todos los pormenores de las entrevistas fueron volcados en una extensa nota que destaca la importancia del hallazgo como aporte invaluable a la construcción de nuestro patrimonio histórico nacional, acompañando las crónicas de los protagonistas y participantes del descubrimiento con coloridas infografías, fotomontajes y fotografías.

En las doce páginas que ocupa la nota, la Armada repasa los detalles que dieron lugar al hallazgo por parte de los cuatro sampedrinos, el apoyo brindado al Museo de San Pedro, la investigación histórica y las maniobras realizadas para constatar el naufragio.

También repasa la historia de “Pantera” Villar y su extracción accidental de uno de los mástiles asignados al navío hundido y suma la columna de opinión del periodista Eduardo Campos con pormenores de la guerra del Paraná.

Desde el Grupo Conservacionista de Fósiles celebran comentando que “la extensa publicación representa un apoyo institucional muy importante de la Armada Argentina a la tarea del Museo Paleontológico ´Fray Manuel de Torres´ y expresa el interés de la fuerza por el descubrimiento de una de sus unidades con mayor connotación histórica.

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CIENTÍFICOS DEL MACN EN EL MUSEO PALEONTOLÓGICO DE SAN PEDRO

Paleontólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales realizaron una visita al Museo Paleontológico de San Pedro interesados en relevar y estudiar diferentes materiales fósiles descubiertos por el Grupo Conservacionista de nuestra ciudad.

El Dr. Federico Agnolin, integrante del Laboratorio de Anatomía Comparada del MACN e investigador de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, llegó acompañado de los Licenciados Julia D´Angelo y Jordi García Marcà, junto al estudiante Francisco De Ciani, quienes fueron recibidos por José Luis Aguilar, Julio Simonini y Bruno Rolfo, del GCF.

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El Dr. Agnolin estudiará restos fósiles de un anfibio del grupo de los escuerzos que fuera hallado hace un tiempo en San Pedro y del cual se esperan obtener novedosos aportes vinculados a la clasificación de esos animales. Se sospecha que podría tratarse de un material inédito para los sedimentos donde fue descubierto en noviembre de 2015.

El equipo que visitó nuestra ciudad relevó, además, restos de huevos fosilizados que el Grupo Conservacionista halló en 2006 en Vuelta de Obligado y dientes de un tiburón prehistórico que la familia Bastía, descubrió al realizar la perforación de un pozo de agua en el predio de la empresa Gomila S.A., ubicado sobre ruta 191.

El equipo del Museo Paleontológico agradece a los especialistas los comentarios vertidos hacia la tarea del grupo y el interés hacia los materiales que posee la colección del Museo ya que, su estudio, permite conocer en profundidad la prehistoria de nuestra zona, a la vez que jerarquizan a nuestra ciudad en el ámbito paleontológico.

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